Nos vamos

Esta página nació en febrero del año 2013 y pronto se cerrará, a fines del mes de septiembre.
Nació con la pretensión de reunir en una página, sin afán exhaustivo, porque detrás de ella no hay lucro ni dedicación exclusiva, con lo que se nutre en los ratos que se puede, de reunir en un sitio aquellas iniciativas que surgen en Oviedo; también, para replicar el discurso acrítico de que Oviedo es una ciudad apolillada y estática; y con la intención de hacer ciudad, de hacer red, de apoyar a quienes se dejan los cuartos, la cabeza y la piel en sacar adelante negocios, locales en los tiempos aciagos del latrocinio llamado “crisis”.
En cuanto a hacer ciudad y red, la iniciativa más arriesgada que se llevó a cabo desde aquí fue la de organizar desayunos para los chicos y las chicas antes de ir a coles e institutos, que se terminó el 22 de diciembre pasado.

Desayunos comunitarios, solidarios, gratuitos, sin papeles, para chicos y chicas antes de ir al cole y al insti.
Los desayunos duraron tres cursos y el primer trimestre del curso pasado. Abrimos cada día que hubo clase y cerramos el resto.
Los desayunos se nutrieron, y, con ello, los estómagos, de la solidaridad de la ciudad y aun de fuera de esta. Primero desayunos en el local de la Asociación Partycipa, en la calle Paraíso, y luego en el Ca Beleño, en la calle Martínez Vigil.
Ahora, y ante la despedida de esta página, que promovió la iniciativa, toca volver a agradecer su trabajo incondicional y leal a todo el voluntariado, un ejército de 30 personas que dieron desayunos, recogieron donativos, con sus manos, con sus espaldas, con sus coches, que como hormigas trabajadoras se movieron para que cada mañana no faltara de nada y estuviera todo en orden.
A decenas y decenas de personas, solas u organizadas, que hicieron que siempre hubiera desayuno abundante, rico, variado, de calidad. Que respondieron cuando pedimos mantas, pijamas de invierno, papel higiénico, compresas, pañales, leche para bebés, carritos para la compra… Que respondieron con regalos cuando celebramos Reyes o cenamos en Nochebuena, con regalos, con comida cocinada, con bebida…
A los locales que fueron punto de recogida de alimentos, que con tanta generosidad y amabilidad nos trataron. A quienes nos dieron comida, bollos para desayunar y comida cocinada, que duplica su labor, porque con demasiada e intolerable frecuencia el eufemismo “pobreza energética” asalta despiadadamente los hogares.
Gracias a Partycipa y al Beleño por abrirnos sus puertas, sin cuyos interiores hubiera sido imposible desayunar.
Gracias, gracias, gracias, pues, a todos y a todas quienes nos ayudasteis, del modo que haya sido. Demostramos que no somos una sociedad individualista, egoísta e insolidaria. Lo demostramos con hechos cotidianos.
Gracias a quienes escriben canciones, las interpretan y las graban, porque cada mañana fueron fundamentales para desayunar. Gracias, señor Johnny Cash, por haberte convertido, sin pedirlo, en el dios de los desayunos, cuando cantas “One”.
Gracias, familias con las que compartimos desayunos, por haber querido desayunar haciendo otra familia y haciendo barrio.
Gracias, pequeñas y pequeños, porque, aún sin entender del todo, hicisteis que todo esto haya merecido la pena.
Muchas gracias.

Se han hecho los desayunos, difundido cientos y cientos de iniciativas, contestado muchos correos, publicado notas acerca de aquello que consideramos, desde lo que nos mueve, que había que hablar, organizado unas cuantas actividades. Pero ahora toca cerrar la puerta para siempre, esta puerta, porque todo acaba teniendo su principio y su final y este ¿Pero quién dice? está comenzando a agotarse, y hay cosas en que no merece la pena emplearse de modo mecánico ni adocenado, para eso es mejor largarse.
Muchísimas gracias por todo.

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