Últimas semanas de desayunos

Empezamos a desayunar el 3 de octubre, en nuestro cuarto curso de desayunos, en nuestra casa del Ca Beleño, pero este curso es distinto a los anteriores.
Los desayunos terminarán definitivamente el 22 de diciembre, último día de clase de este trimestre. Hemos continuado este primer trimestre de curso porque aún tenemos donativos del curso pasado, que queremos destinar al fin para el que nos fueron dados. Además, así, podemos despedirnos despacio.

Las razones para terminar son varias. Por primera vez, desde el Ayuntamiento de Oviedo se ofrecen desayunos para el alumnado de Primaria y ninguna criatura que ha solicitado beca se ha quedado sin ella. Además, en otros dos barrios de Oviedo, Santo Domingo y Ventanielles, se organizan desayunos, inspirados en nuestro modelo, lo que nos hace sentir orgullo y responsabilidad.
Un recurso ciudadano como el nuestro tiene que tener un fin, no puede durar eternamente, igual que tuvo un principio, y consideramos que hemos cumplido los objetivos de los desayunos: por una parte, ayudar durante tres cursos y algo más a un puñado de familias; por otra, denunciar trabajando las consecuencias de la injusticia social, provocada por el expolio llamado “crisis”, pero no solo; por otra, haber logrado organizar una red de apoyo recíproco que funciona como un ejército de hormigas que transportan alimento de un lugar a otro de la ciudad; por otra, haber conseguido desayunar en buena armonía un grupo de personas de procedencias sociales, económicas, culturales, lingüísticas, étnicas, nacionales y religiosas muy diversas…

Ya no tenemos puntos de recogida y ya no abrimos el almacén para pedir donativos, solo recogemos donativos muy concretos, en particular, algunos alimentos en perfecto estado cuyo destino, si no caen en nuestras manos, es la basura. Esto lo hacemos porque nos vienen bien esos alimentos, desde luego, sobre todo, comida cocinada, cuyo valor se duplica, a causa de la llamada “pobreza energética”, otro expolio; y también como modo de denuncia trabajando de la cantidad de comida desperdiciada que genera una sociedad que tiene recursos sobrados para alimentar a sus miembros.

De momento, esto. Ya nos despediremos, con el agradecimiento que debemos, cuando cerremos los desayunos. De aquí al 22 de diciembre, lo que toca es seguir compartiendo taza, bizcocho y música y, si ocurre lo que se cuenta en la canción de Cowboy Junkies, que descubres por la mañana que no tienes leche en casa para el café, acércate al Ca Beleño, que aquí tenemos para ti.